Primeras emociones.

Las emociones eran un subibaja. Había días de euforia total, de querer abrazar a todo el continente. Y otros de cansancio extremo, donde la mente empezaba a jugar en contra. 

Viajar en bicicleta por África es mucho más que pedalear. Es mirar, sentir, escuchar, dejarse llevar y también, muchas veces, hacerse preguntas. ¿Qué hago acá? ¿Qué busco? ¿Qué dejo atrás?

Y aunque no siempre tengo las respuestas, sigo pedaleando. Porque algo dentro mío sabe que este camino tenía que hacerlo.

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